Las hamburguesas que vende las grandes cadenas que todos conocemos tienen mala fama.
Se dice, por ejemplo, que las hamburguesas de las grandes franquicias trasnacionales tienen menos , o que por muchos años era usual lavarlas con amoniaco antes de cocinarlas, que se maquilan con obscenidad o incluso que no es extraño encontrar en su composición carne de caballo. ¿Y qué pasa con el queso?